Los cuidadores en general, y los profesionales de la salud en particular, dedican gran parte de sus energías a responder a las necesidades de los demás (pacientes, familiares de pacientes, programas comunitarios, etc.). En ocasiones, en la entrega al cuidado del otro acaban por sacrificar las necesidades propias o las del entorno afectivo más cercano. Y este desequilibrio puede acabar haciendo mella en el profesional como persona. Para analizar los dilemas que activa este encuentro de prioridades, haremos mención de dos perspectivas: la de las necesidades, basándonos en la teoría de la motivación humana de Maslow, y la de los valores, tomando como referencia el pensamiento de Max Scheler.












