¿Qué papel desempeña el Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) en salud mental? Descubre cómo el acompañamiento, la observación y los cuidados cotidianos contribuyen a la recuperación.
Cuando una persona ingresa en una unidad de hospitalización de salud mental, llega a un entorno nuevo, quizá nerviosa, angustiada o desorientada. No sabe todavía cómo será el día a día, qué ocurrirá o qué se espera de ella. En algún momento puede preguntar algo tan sencillo como: “¿A qué hora cenamos?” o “¿Puedo salir a caminar un rato?”.
Es una pregunta cotidiana, pero detrás puede haber mucho más: la necesidad de orientarse, de sentirse segura o de encontrar un punto de referencia en un momento de especial vulnerabilidad.
En salud mental, cuidar también significa estar presente en esos pequeños momentos.
El tratamiento no ocurre únicamente durante las consultas, con la medicación o en las intervenciones terapéuticas. También ocurre en los pasillos, durante las comidas, en una conversación espontánea o en un paseo por la unidad.
Y ahí el TCAE ocupa una posición especialmente cercana. No es quien decide el tratamiento, pero sí forma parte del entorno en el que ocurre.
Durante una hospitalización, es fácil que la atención se organice alrededor de los síntomas, las pautas y las necesidades clínicas. Sin embargo, detrás de cada diagnóstico hay una persona con una historia, unos vínculos, unos gustos, unas preocupaciones y una manera propia de vivir lo que le está ocurriendo.
El filósofo Martin Buber distinguió entre el “Yo-Ello”, en el que el otro puede convertirse en un objeto que observamos o clasificamos, y el “Yo-Tú”, basado en el encuentro con el otro como persona.
Llevado al ámbito sanitario, esta idea plantea una pregunta sencilla pero importante: ¿vemos únicamente un diagnóstico y unos síntomas, o seguimos encontrándonos con una persona?
Humanizar también significa esto: recordar que una persona no deja de ser quien es por estar ingresada. Respetar su intimidad, tener en cuenta sus preferencias y cuidar la forma en que nos dirigimos a ella son maneras concretas de preservar su dignidad.
Esta mirada conecta con el modelo biopsicosocial de George Engel, que planteó la necesidad de comprender la enfermedad teniendo en cuenta sus dimensiones biológicas, psicológicas y sociales, y no únicamente aquello que puede medirse clínicamente.
La relación también forma parte del cuidado
Compartir momentos cotidianos permite construir una relación basada en la confianza. Preguntar cómo ha pasado la noche, interesarse por cómo se encuentra, escuchar sin juzgar o simplemente sentarse un momento con alguien que está preocupado pueden parecer gestos pequeños, pero pueden tener un gran significado. No siempre hace falta encontrar las palabras adecuadas ni solucionar aquello que preocupa. A veces, transmitir calma, respetar un silencio o permanecer cerca ya es una forma de cuidar.
Uno de los fundadores de la psicología humanista, Carl Rogers, defendió la empatía, la autenticidad y la aceptación de la persona como elementos esenciales de la relación terapéutica. La investigación posterior también ha encontrado una asociación entre la empatía del profesional y los resultados de la psicoterapia. Aunque el TCAE no realiza una intervención psicoterapéutica, estos principios también pueden orientar la manera de acompañar.
La importancia de la relación y el acompañamiento en salud mental
La cercanía cotidiana permite percibir cambios que pueden pasar desapercibidos en otros momentos: cómo ha descansado una persona, si participa más o menos en las actividades, cómo se relaciona con los demás o si empieza a recuperar algunas rutinas son aspectos que forman parte de su proceso terapéutico.
Uno de los roles del TCAE es precisamente observar, estar atento y comunicar al resto del personal aquello que pueda ser relevante para sus cuidados. También los cuidados básicos pueden convertirse en oportunidades para favorecer la recuperación. Ayudar con la higiene, la alimentación o el cuidado personal no significa hacer todo por la persona. Siempre que sea posible, se trata de acompañarla para que mantenga o recupere sus propias capacidades.
A veces, volver a ducharse, participar en una comida o recuperar una rutina puede parecer un pequeño avance. Pero esos pequeños pasos también forman parte de la recuperación.
Un entorno seguro también es un entorno humano
La seguridad en una unidad de salud mental no consiste únicamente en prevenir riesgos. También tiene que ver con cómo somos tratados. Un entorno seguro es aquel en el que una persona puede sentirse escuchada, respetada y tratada con dignidad, incluso cuando está angustiada, enfadada o atravesando un momento de especial dificultad.
El Instituto NICE recomienda construir relaciones de apoyo, empatía y ausencia de juicio, además de favorecer la autonomía y la participación de la persona en su propio cuidado. La OMS sitúa igualmente la atención centrada en la persona, la recuperación, la autonomía y el respeto de los derechos en el centro de una atención de salud mental de calidad.
El papel del TCAE en el día a día de una unidad de salud mental
Porque el tratamiento también sucede en lo cotidiano. Cuando pensamos en un tratamiento de salud mental, pensamos principalmente en las intervenciones de los diferentes profesionales. Pero durante una hospitalización, el tratamiento también transcurre en los espacios cotidianos.
En una conversación. En una comida compartida. En acompañar un día difícil. En reconocer un pequeño progreso.
Esos momentos no sustituyen el trabajo de psiquiatría, psicología o enfermería. Lo complementan y lo potencian. Y precisamente porque forman parte del día a día, pueden aportar información, confianza y continuidad al proceso asistencial.
Por eso, el trabajo del TCAE no debería entenderse únicamente desde las tareas que realiza, sino también desde la relación que construye con la persona y desde la mirada que aporta al equipo.
Cuidar es un trabajo de equipo
La atención en salud mental es necesariamente un trabajo en equipo. Psiquiatría, psicología, enfermería, terapia ocupacional, trabajo social y TCAE aportamos diferentes miradas que se complementan.
Los TCAE compartimos muchos momentos cotidianos con las personas ingresadas. Lo que vemos, escuchamos y observamos puede ayudar al resto del equipo a conocer mejor cómo está viviendo cada persona su proceso.
Pero, sobre todo, creo que nuestra presencia nos permite aportar algo que no debería faltar nunca en la asistencia sanitaria: cercanía.
Trabajar como TCAE en salud mental me ha enseñado que cuidar significa estar. Escuchar. Observar. Respetar un silencio. Acompañar un momento difícil. Ayudar cuando hace falta y saber cuándo dar espacio.
Humanizar el tratamiento también es eso: mirar a la persona que tenemos delante y recordar que, antes que un diagnóstico o un motivo de ingreso, estamos acompañando a alguien que está pasando por un momento de su vida en el que necesita ayuda.
Acompañar también es cuidar. Y cuidar, en salud mental, es también ayudar a que la persona siga siendo persona durante su proceso de recuperación.
Lorena Badenas Tuzon
TCAE en Clínica Galatea








