Una vez se ha instaurado una adicción, el primer paso del plan terapéutico es proceder a la desintoxicación (interrupción del consumo) de la sustancia, para la cual, en ocasiones, es preciso el abordaje farmacológico, con la finalidad de mitigar los efectos de su retirada. Pero esta es sólo la primera fase.
A continuación, sucede el denominado proceso de deshabituación, es decir, aprender a vivir sin la sustancia (o conducta) a la que la persona se había hecho adicta. Se trata de un proceso más lento que requiere estrategias cognitivas, emocionales y conductuales para poder hacer frente al deseo de consumir. No bastará sólo con renunciar al consumo, sino que también habrá, por decirlo así, que vincularse a la vida con nuevos objetivos en diversas áreas.
A lo largo del proceso de deshabituación de una adicción va a estar presente la querencia (craving, en inglés) de la sustancia o del objeto del que el/la paciente se ha hecho dependiente. Bien es verdad que su intensidad irá disminuyendo gradualmente, pero también es cierto que el craving puede controlarse favorablemente mediante técnicas cognitivas y conductuales de autocontrol.
El proceso adictivo genera dos cambios neurofisiológicos que inician el craving: en primer lugar, durante la fase inicial del consumo, el sujeto experimenta la sensación de modo intenso y, “usando” repetidamente la sustancia, llega a dejar impresa en el cerebro una suerte de “huella” que va a durar mucho tiempo.
En la segunda fase, una vez desarrollada la adicción, cada vez que el sujeto consume, la sensación que obtuvo inicialmente y que persigue disminuir gradualmente (tolerancia) y aumentan las de irritabilidad, ansiedad y depresión que consigue mitigar, consumiendo de nuevo (abstinencia). De ahí que, el tiempo que transcurre entre un consumo y otro vaya siendo cada vez menor.
Las dos fases de la adicción, con sus cambios correspondientes, desencadenan el deseo y/o craving, una “respuesta aprendida” que puede activarse por un estímulo cognitivo (pensamiento o imagen), un estímulo externo, una reacción psicofisiológica (aceleración de la tasa cardiaca, etc.) o un sentimiento.
Existen distintos tipos de craving:
| Tipo de craving | Cuando sucede | Cómo se comporta |
| Craving reforzado por el consumo | Durante la fase en la que aún se está consumiendo. | Desaparece al dejar de consumir la sustancia. |
| Craving interoceptivo | 1-30 días tras el último consumo. | Desencadenado por síntomas corporales o pensamientos |
| Craving encubierto | 5-50 días tras el último consumo. | Caracterizado por la inquietud y por un falso sentido de confianza de que ya no se desea la sustancia. |
| Craving condicionado a señales externas e internas | 15 días a 2 años (o incluso más) tras el último consumo. | Desencadenado por estímulos externos, señales visuales, olfativas, sonidos y pensamientos. |
Craving Craving reforzado por el consumo
Aparece a los pocos minutos, horas o días sin consumir. Se caracteriza por malestar, nerviosismo y, en función del tipo la sustancia, determinadas respuestas físicas.
Craving interoceptivo
Se desencadena ante una serie de sensaciones corporales, como pueden ser molestias intestinales, aumento de la tasa cardiaca, sequedad bucal o sudor en la palma de las manos, que se ponen en marcha ante señales externas o pensamientos relacionados con la sustancia.
Otra de las reacciones características consiste en desarrollar “fantasías con la droga”. Las “batallitas mentales”, como las denominan algunos pacientes, son una forma de prolongar y acelerar el deseo y es fácil acabar fantaseando con el consumo cuando se está hablando del craving con otras personas o en terapia.
Soñar que se consume es una parte normal del proceso de recuperación: muchos individuos tras varios años manteniendo la abstinencia, puedentener sueños relacionados con el consumo de cocaína o alcohol.
Craving encubierto
Aparece cuando ya no hay deseo manifiesto y se caracteriza por un sentimiento de intranquilidad y desasosiego junto con la creencia de que ya no se tienen tentaciones de volver a consumir, que uno está seguro de sí mismo y que el problema de la adicción ya está superado.
Es frecuente que aparezca después de haber superado una recaída. Este tipo de craving se caracteriza por la negación cognitiva del deseo y por la intranquilidad conductual que parece no corresponder con el objetivo de lograr la abstinencia.
Tiende a durar unos dos o tres días y podrá reaparecer a lo largo de la recuperación con menor intensidad.
Es básico que el paciente no tome decisiones respecto a la finalización o acortamiento del tratamiento cuando esté bajo la influencia de este tipo de razonamiento.
Craving condicionado a señales externas e internas
Hay ciertas señales (personas, lugares, situaciones…) asociadas con el consumo de ciertas sustancias y que, por condicionamiento clásico, son capaces, por sí solas, de desencadenar el craving al exponerse a ellas. Si el sujeto se logra exponer exitosamente a ellas sin consumir, se estará extinguiendo el hábito.
Para poder vencer el craving, se recomienda:
1)Identificar las señales externas y los estados emocionales que desencadenan el craving.
2) Analizar desencadenantes y clasificarlos de acuerdo con la siguiente cuadrícula. Usamos el ejemplo de un bebedor excesivo en un entorno lúdico-social:
| Señales inevitables | Señales que pueden evitarse temporalmente pero que necesitarán ser extinguidas | Señales que pueden afrontarse mejor evitando el elemento desencadenante | Señales de peligro que hay que evitar a toda costa |
| Ej: Ver que la gente se toma una cerveza en la terraza de un bar. | Ej: Ir a un supermercado donde puede haber bebidas alcohólicas. | Ej: Reunirse a ver la final de la Champions con amigos que consumen alcohol habitualmente. | Ej: Ir a la fiesta de Moros y Cristianos, donde siempre se había emborrachado. |
3) Moderar, con técnicas como la relajación o el mindfulness, la intensidad de la querencia de la sustancia.
4) Establecer un sistema de apoyo social y familiar, programar actividades y hábitos que permitan romper el círculo vicioso (descondicionar la asociación estímulo-respuesta fijada hasta entonces en el cerebro) relacionado con la exposición a señales de riesgo.
Resumiendo:
- El deseo de consumir la sustancia forma parte de la adicción y está presente en el proceso de recuperación, aunque su intensidad disminuye gradualmente.
- El craving se intensifica si se frecuentan situaciones asociadas con la conducta de consumo.
- Lo que se trabaja, a nivel terapéutico es el entrenamiento en detectar el craving, identificar los patrones cognitivos, emocionales y conductuales que subyacen al mismo y conseguir tanto moderar su intensidad hasta ver cómo desaparece paulatinamente, sin necesidad de recaer en el consumo.
- Para ello, es fundamental crear nuevas asociaciones (saludables) que permitan ir fortaleciendo otro tipo de respuestas ante estímulos que antes desencadenaban el consumo.








